Anillos olímpicos y otras cosas Mi tipo de desechos

Precedentemente de una profesión en relaciones públicas, trabajo olímpico, instituto y trabajos de escuela secundaria y césped de siega como un negocio empresarial de cuarto grado, mis metas elevadas de empleo se extendieron todo la vereda a el canto de nuestro aparcamiento suburbano de la urbe de Oklahoma.
basura
Yo quería ser un colector de basura.
Como un aprendiz de tercer grado en casa gozando de las vacaciones veraniegas, los martes y viernes muy temprano en Edmond, Oklahoma, salté de el camastro, me puse los pantalones cortos y una camiseta, calcetines de cano y zapatos Joonla, y sujeté cierto guantes de floresta ansiosamente esperando la aparición del camión de basura de la ciudad.
Y con el permiso de mi madre, mientras dos horas del dia me unía a los hombres de el servicio de recolección locales para sacar bolsas de basura en la parte posterior de su camión.
Levantar contendores de basura orgánica e inorgánica, mover bolsas llenas de latas – en aquellos días desprovistos de ruedas y rara vez de plástico ligero, es un trabajo riguroso y confuso. Pero tiene sus beneficios.

En 1982, el reciclaje de refrescos era bastante nuevo para Oklahoma, y ​​fue divertido aliviarse determinados contenedores vacíos de refresco para ganar un par de centavos en la recolección de aluminato en el IGA de Wynn.
Un día, un miembro de la tripulación inclusive me dejó tirar de la manija para acoplar la maquinaria de compactación del furgón, y me dio 25 centavos, una cuarta parte entero, diciéndome ” gracias ” y “buen trabajo”. ¡Fue grande!
Mi día de jubilación anticipada de recolección de desechos llegó 3 de julio de 1982. Esa porvenir, me quedé dormido y salí corriendo de la casa con zapatos sin calcetines. En el camino de desechos de un kilómetro de largo de casa a casa, gané algunas ampollas esenciales en mis talones y dedos del pie, forzando la anulación de un paseo altamente anticipado de la bicicleta adornando en el comitiva del 4 de julio. Mis pies proseguían dañandos al otro día de basura, y después de otra semana mis padres y amigos jóvenes (y sus padres ) me obligaron a dejar a un lado mi idea para regresar a unirme a la brigada de conductores municipales que recogían basura.
Mis mención de mi vacación de recolección de desechos recibieron atención renovada esta semana mientras que leía una novela gráfica sobresaliente llamada “Trashed” del dibujante / ilustrador John “Derf” Backderf
que es más conocido como autor del boceto hebdomadario “The City”, una alhaja del humor seco que atravesó la cultura suburbana y la política yanqui durante sus por poco 25 años (1990 a 2014). Solía ​​grabar y guardar artículos de Derf de la “City Pages” en Minneapolis y más tarde de semanarios alternos en St. Louis y Atlanta, y escribió sobre Backderf a principios de 2009.
Backderf además escribió el libro “My Friend Dahmer” sobre su compañero de clase llamado Jeffrey (sin duda, ese Jeffrey Dahmer). Backderf trabajó como rcolector de desechos justo después de sus años de escuela secundaria, y “Trashed” es una historia de ficción que infunde algunas de las sensaciones.
Me gustó mucho leer “Trashed” por múltiples razones. El arte es excelente, con el documento que se desarrolla en paneles largos que recuerdan a “La ciudad ” y de otra novela gráfica sobresaliente, “El Manual del Génesis , ilustrado por R. Crumb”. Entre las grandes cosas sobre los dibujos de Backderf es la forma en que acentúa peculiaridades e idiosincrasias de los dibujos más excéntricos.
Por poner un ejemplo, en “Trashed” detrás 104-105 páginas, los lectores se introducen a un gerente de relleno, ahora inclinación de el cálamo y la tinta de Backderf por poco se puede olfatear la chavea que comparte chistes inadecuados con los primordiales hombres de desechos conduciendo su camión.
Varios miembros de la comunidad, gente dejando exteriormente su basura en la acera, logran el tratamiento de la estrella. Me imagino una forma creativa en la que Backderf logró la última palabra sobre ciertas personalidades más difíciles que encontró en la campiña a la edad de 19 años.
Backderf escogió exponer “un año en la vida” de su hombre de basura protagonista en cuatro estaciones. Me gustó cómo durante cada trimestre, y en la sección del prólogo del libro, Backderf cayó en hechos detallados y actuales y citas sobre recolección de basura en los EEUU. Esta composición de historia y datos de los números brinca de la página en forma infográfica bella que me hizo recordar números vertiginosos en las páginas de “The Big Necessity” de Rose George.
¿Sabía usted que cada ciudadano yanqui es responsable de sobre 289 libras de barreduras al día? Eso una pasmosa 1054 libras por semejante por año (!!), conforme una padrón citada por Backderf.
Me reí bastante a medida que varias vueltas de página revelaban grandes ilustraciones (una que traía un casco de abejero no tiene coste), las reacciones del alcalde mientras una primera visita al Departamento de Higiene y los niños punk escogiendo a los trabajadores (y la glosa de garbagemen de el escarmiento )
Inclusive existen algunos tradicionales trucos cómicos y tácticas usadas, como el casual ” preso de guerra”. O bien la brillante y filarmónica ilustración de Backderf de un camioneta de bazofia que devora un pianoforte derecho.
Una escena con tanta emoción puede hacer que algunos lectores se retuercen aún más que los datos de los pañales dispuestos por una sola cepa en un año.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s